En un gueto de Chicago a finales de los años 60, un chico afroamericano de 17 años llamado Charles Moats dijo que no a la violencia, convencido de que un mundo mejor sí era posible. Esta historia real es el centro de Streetlight, el musical con el que Mosaico lleva las artes escénicas a institutos, centros penitenciarios y comunidades educativas. La trama gira en torno a dos grupos: la Streetlight Band, en la que toca Charles junto a sus amigos, y la Gang, la banda del barrio a la que pertenece Jordan. Cuando un enfrentamiento entre bandas desencadena una tragedia, Charles se ve obligado a tomar una decisión que lo cambia todo.
El espectáculo es el eje del proyecto Fuertes sin Violencia, que pretende fomentar una cultura de paz, evitando la violencia y la venganza en el ámbito de los centros penitenciarios, así como la prevención del acoso, y el abandono escolar en centros educativos a través de talleres participativos.
Los talleres se articulan habitualmente en varias jornadas de trabajo donde los jóvenes no son espectadores sino parte del resultado final, que se integra en la propia representación del musical frente a su comunidad educativa. Así, Streetlight no termina cuando baja el telón. Se trata de tener una oportunidad de encuentro tras cada representación, con los jóvenes del público y los actores, músicos y técnicos de Mosaico para compartir impresiones y testimonios. Es ahí donde el musical se convierte en algo más.
Una producción original de Gen Rosso International Performing Arts Group








